El amamantamiento parte II

Continuando el post de la semana pasada “El amamantamiento parte I”, donde les comentaba lo difícil que habían sido para mi las primera semanas como mamá primeriza, y lo complejo que es el proceso del amamantamiento.

Yo tuve a mi primer hijo en Austria por cesárea de urgencia debido a un desprendimiento de placenta, lo que hizo que la bajada del calostro, la bajada de la leche y todo el proceso de los primeros días fueran algo abruptos, ya que mi cuerpo no estaba preparado aún para recibir al bebé, cosa que es muy diferente cuando es un parto normal.  Todo el proceso de trabajo de parto prepara no sólo físicamente a la madre para la llegada de ese ser vivo, si no que además psicológicamente.

Como muchas madres, sufrí con los pezones heridos, sufrí por no lograr “prender” bien al pecho a mi bebé y la solución en primera instancia me la dieron las pezoneras plásticas.  Porque digo “en primera instancia”, porque si bien ayudan, son un arma de doble filo, ya que justamente por ellas, el bebé puede incluso dejar de querer mamar y te puede llegar a rechazar el pecho.

Las pezoneras te dan un cierto grado de “paz” porque es tanto el estrés mental que te produce el hecho de TENER que darle de mamar a tu guagua, porque no hay otra opción pero te duele tanto, que uno le comienza a tener terror cada vez que la guagua pega el grito de hambre, porque ya piensas en el dolor de las primeras succiones y uhhhh!

El tema es que si no comienzas de a poco a tratar de dejar las pezoneras, el bebé se acostumbra y sólo quiere mamar con ellas.  Yo llevaba 4 semanas amamantando a mi hijo con las pezoneras y estaba bastante angustiada porque no lograba amamantarlo sin ellas y tampoco lograba amamantar sin dolor, cosa que ya a esa altura no me parecía normal.

Busqué a una especialista en lactancia, quien fue a mi casa y me enseñó como amamantar en distintas posiciones, cómo dependiendo de la posición se puede vaciar el pecho de la mejor manera y así evitar una mastitis (les dejo una imagen al final del post).

Gracias a su ayuda, pude dejar las pezoneras, mi hijo comenzó a mamar muy bien y gracias a mi gran fuerza y constancia, a los dos meses supe lo que era dar pecho sin dolor, no lo podía creer!!! Ese tremendo logro, fue exclusivamente mío, nadie podía hacerlo por mi. Era lo más maravilloso, recién ahí logré disfrutar del hermoso proceso de amamantar a mi bebé y mirarlo con esos ojos de amor, disfrutando, como lo vemos en las foto de las revistas. 

Le di pecho exclusivo hasta los 6 meses y lo desteté cuando cumplió un año (proceso no menor, más para uno como mamá que para los bebés (tema para otro post ))

Sólo puedo recomendarte de corazón, que si eres madre primeriza, y te cuesta el tema del amamantamiento, busca ayuda.  Si pasaste por esto y ves a una amiga que está en la misma situación, ayúdala, búscale ayuda y oriéntala, las mujeres nos debemos apoyar, nos necesitamos la una a la otra.