¿Cuándo debo llevar a mi hijo(a) al psiquiatra?

¿Qué hace un psiquiatra infantil y de la adolescencia?

El fin de escribir este breve texto es colaborar para esclarecer y ayudar a derrumbar algunos mitos, justa o injustamente ganados, en torno a la psiquiatría de niños y adolescentes. Para lo anterior partiré describiendo, de una forma simple, que soy y en que consiste mi labor:  Un médico especializado en ayudar a niños y adolescentes, lo que implica múltiples y distintas etapas dentro del desarrollo humano, con dificultades en su animo y/o comportamiento.

Para ayudar a un ñiño o adolescente con problemas es absolutamente necesario conocer de manera profunda lo que implica del desarrollo y crecimiento “normal” de un ser humano, ya que, desde la mirada de un adulto, intentar comprender situaciones perfectamente normales en nuestros hijos, sobrinos, alumnos, etc. – como por ejemplo que un preescolar pueda ver hasta 20 veces o más la misma película, o que un adolescente cambie frecuentemente de gustos musicales – es imposible si no ajustamos nuestra perspectiva a la del menor que tenemos en frente.  Por lo que el rol central de un psiquiatra de la infancia es diferenciar lo normal de lo anormal, siempre considerando el contexto evolutivo del niño y/o adolescente.

Ahora, ¿Cuándo sería recomendable llevar a mi hijo a la consulta de un psiquiatra? Para eso les daré algunos tips que espero los puedan orientar:

  1. Si tienes dudas respecto a si el desarrollo psicomotor de tu hijo esta dentro de lo esperado para su edad. Consultar con su médico de cabecera respecto a dudas en este aspecto puede ser una buena aproximación inicial.
  2. Si ves que tu hijo tiene problemas para responder o adaptarse a la dificultades de ciertas etapas del desarrollo que superan a lo que ves en niños de su edad: problemas en la alimentación, ingreso a la etapa escolar, dificultad para relacionarse con otras personas.
  3. Que observes cambios notorios en su comportamiento con respecto a cómo este era antes. Si bien niños y adolescentes son individuos en cambio, siempre este cambio tiene una consistencia y coherencia con las etapas previas, por lo que si el cambio es muy marcado debe ser una señal de alerta.
  4. Si presenta dificultades académicas que no se resuelven con un apoyo adecuado de parte de los adultos responsables y del sistema educacional.
  5. Conductas de riesgo como: transgresión de normas sociales, sospecha de consumo de sustancias, autoagresiones o rechazo escolar.

Si decides consultar con un psiquiatra, este le dedicará un tiempo prudente, habitualmente mucho mayor que el de una consulta al pediatra por ejemplo, para conocer en profundidad no solo a tu hijo, mediante la entrevista o interacción mediante el juego, sino que también entrevistándote directamente y solicitando antecedentes de parte de otros agentes relevantes en la vida de tu hijo, como el colegio u otras instancias como clubes deportivos o similares, a fin de lograr una comprensión integral y así diferenciar si lo que le sucede es normal o si requiere de alguna intervención que le permita retomar un curso normal de desarrollo. Evidentemente esto no solo implica fármacos, incluso muchas veces no los utilizamos, sino también otras como:

  1. Intervenciones en educación parental: Un psiquiatra es una buena opción de alguien que puede darme apoyo en cómo “aprender a ser papá o mamá”, una labor de lo más bonita y gratificante, pero cómo muchos de los que son padres comprenderán no es nada de fácil.
  2. Intervenciones en los ambientes en que se desenvuelve tu hijo: solicitar y coordinar apoyo del colegio, ayudar a mejorar las dinámicas y funcionamiento familiar.
  3. Coordinar intervenciones y apoyo de otras profesiones afines como los psicólogos, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos, entre otros.

Para terminar, quisiera enfatizar lo que, a mi parecer, es el rol más importante de cualquier psiquiatra de la infancia y adolescencia: la prevención. La infancia y adolescencias son las etapas que determinan en gran medida la satisfacción con nuestra vida futura, por lo que una intervención adecuada en esta etapa, que permita retomar un curso de desarrollo normal, es lo más protector que podemos hacer por nuestros niños y adolescentes. De ahí que Gabriela Mistral dijera visionariamente “El futuro de los niños siempre es hoy. Mañana será tarde”.

Pablo Diez Lagos

Psiquiatra Infantil y del adolescente